El ajo deshidratado en polvo es muchísimo más que un salvavidas rápido para cuando no querés picar ajo fresco o no querés que se te queme en la sartén. Al pasar por el proceso de deshidratación, el ajo concentra muchos de sus componentes activos, ofreciendo una lista enorme de beneficios tanto para la salud como para la cocina de todos los días.
Acá te detallo sus principales propiedades:
El ajo es famoso por la alicina, el compuesto azufrado responsable de la mayoría de sus beneficios medicinales. Aunque el proceso de deshidratación reduce un poco su potencia en comparación con el ajo crudo, el polvo sigue conservando una cantidad muy alta de antioxidantes. Estos ayudan a combatir los radicales libres, protegiendo las células del envejecimiento prematuro.
El consumo regular de ajo en polvo contribuye al cuidado del corazón y el sistema circulatorio de varias maneras:
Regulación de la presión arterial: Ayuda a relajar los vasos sanguíneos, mejorando la circulación.
Control del colesterol: Existen estudios que demuestran que ayuda a reducir levemente los niveles de colesterol LDL (el "malo") y triglicéridos en sangre.
Tiene propiedades antibacterianas, antivirales y antifúngicas naturales. Tradicionalmente se usa para ayudar al cuerpo a defenderse mejor de los resfríos comunes, gripes y afecciones respiratorias, ya que estimula la actividad de las células de defensa del organismo.
A diferencia del ajo fresco, que a muchas personas les resulta pesado, les repite o les genera acidez, el ajo deshidratado suele ser mucho más noble con el estómago. Al haber perdido el agua y parte de los aceites más agresivos, aporta todo el sabor y los beneficios digestivos (como estimular los jugos gástricos) sin las molestias típicas del bulbo crudo.
Si estás buscando reducir el consumo de sodio (ya sea por hipertensión o por elección saludable), el ajo en polvo es uno de los mejores potenciadores de sabor que existen. Aporta tanta presencia y "umami" a las comidas que te permite sazonar carnes, vegetales y sopas usando muchísima menos sal.
Larga vida útil: No se brota ni se pudre como el ajo fresco; bien guardado en un frasco hermético dura meses.
No se quema fácil: Ideal para frotar en carnes que van al horno o a la parrilla, o para mezclar directamente en masas de panificados sin el riesgo de que amargue por exceso de cocción.
Un tip de cocina: Si querés "reactivar" un poco el perfil de sabor del ajo en polvo antes de usarlo en un aderezo o salsa fría, podés mezclarlo con unas gotas de agua unos minutos antes. Esto ayuda a que libere mejor sus aromas.